Debemos pedirle al Señor que nos enseñe a ser sus discípulos en asuntos de vida o muerte porque Jesús dijo en Juan 6:63 Las palabras que yo les he hablado son espíritu y son vida, es decir, donde llegue la palabra de Dios, hay vida, y cada vez que la palabra de Dios entra en el interior de un ser humano, pasa de la razón al entendimiento, esa persona comienza a dar evidencias de una vida espiritual.