HOMENAJE A JUAN RAMÓN IJMENEZ EN EL ANIVERSARIO DE SU MUERTE.
BLANDO POR FUERA
Es de todos conocido mi nacimiento en Moguer
entre el blanco de mi pueblo y el azul que tenía el cielo
al acariciar mi padre cuando miraba a mi madre,
con lo negro de sus ojos, con lo negro de su pelo.
Me navegaba el verdor de los jardines de casa
y entre salones de historia bordeaba en la nostalgia
de juegos nunca jugados, de soledades amadas.
Blanca nacía la mañana cuando nace la calandria
yéndose a dormir la luna, blancas las nubes, la escarcha,
transparente, idolatrada, abrazándome al amor,
abrazando la palabra.
Versos viajeros de pena divididos en dos almas
aterradas por la muerte, enamorados de nada,
de una imagen, de una vida cuando nace,
de una muerte regalada.
Que angustia creerse morir entre puras elegías
en los jardines lejanos del recuerdo de un abismo,
del que crees ser tú mismo, del que crees ser su dueño
entre alfombras de hojas verdes, de baladas,
la sonora soledad, lo mágico y lo doliente
del laberinto de un sueño.
Noches brumosas, moradas, niños mendigos, trotes pequeños,
eclipses vistos desde el silencio,
un mar en blanco cantando en coro
se va montando sobre Platero.
Hace buen tiempo para las brevas, para el enfado,
pero la vida pierde su fuerza,
las golondrinas vuelan en línea, abren la cuadra al mediodía
y los fantasmas se regocijan de ser tan libres como platero.
Ese borrico carga las flores de la alegría que como yo
ríe de amor, suave, peludo, blando por fuera que se diría todo algodón.
Chema Muñoz.©