Así como en el mar necesitamos a un capitán, en la vida, necesitamos a uno mucho mayor: a nuestro Dios y Él es soberano, esto en sí mismo en un ancla en medio del caos. La Biblia es muy clara: Dios no improvisa, Dios gobierna y no hay caos que lo sorprenda ni tormenta que lo sobrepase porque es un Rey activo y presente.