Quizá te has hecho esta pregunta: ¿Puedo enojarme con Dios? Y la respuesta es sí, pero hay ciertos momentos o razones para eso. Aquella persona que no se ha enojado con Dios es una persona que no conoce a Dios, su relación no es profunda o significativa. El profeta Jeremías fue una muestra de ello, él se sentía enojado con Dios y el Padre prefiere que estemos enojados con Él a que seamos indiferentes con Él.