Es importante que ilumines tus pies, no ilumines atrás porque Dios cuidará tus espaldas, si lo haces, perderás mucho, perderás tiempo buscando las sombras de tu pasado, pero tampoco ilumines hacia adelante porque puedes tropezar y caer, o tropezar con la misma piedra porque la luz está para iluminar nuestros pasos; recuerda que Dios da semilla al que siembra.