Marcos 2 nos relata la historia de aquel paralítico que es llevado por sus amigos a la casa de Jesús y al no poder entrar, rompen el techo de la casa para después hacen descender al hombre a los pies del Maestro. Sucede algo que llamamos afecto espontáneo; esos momentos tiernos de amor, esa devoción escondida pero que de pronto explota y se hace visible.