Para Jesús no somos un número, ni siquiera somos una persona más; cada uno de nosotros, para el Señor, somos únicos, nos ama personalmente, nos mira, nos oye… ¡a ti y a mí!
Para Jesús no somos un número, ni siquiera somos una persona más; cada uno de nosotros, para el Señor, somos únicos, nos ama personalmente, nos mira, nos oye… ¡a ti y a mí!