Cuando alguien tiene deseos de conocer al Señor, Él sale a su encuentro. Pero es necesario acudir a Él, no con deseos curiosones, sino con el deseo de conversión.
Cuando alguien tiene deseos de conocer al Señor, Él sale a su encuentro. Pero es necesario acudir a Él, no con deseos curiosones, sino con el deseo de conversión.