Dios nos ama infinitamente, pero con un amor personal. No le cerremos las puertas de nuestro corazón, que Él no deja de acercarse a nosotros y llamar a nuestra puerta.
Dios nos ama infinitamente, pero con un amor personal. No le cerremos las puertas de nuestro corazón, que Él no deja de acercarse a nosotros y llamar a nuestra puerta.