Constantemente debemos recordar que tenemos una relación personal con Dios pero no tenemos derechos sobre Él, ¿Por qué se necesita algo más? Podrás ofrecerle muchas cosas a Dios, y seguramente lo has hecho, haz ofrecido tus oraciones, diezmos, esfuerzo, servicio, familia, tiempo, talento y mucho más, todo lo que le puedas ofrecer a Dios está bien, y lo puedes hacer con toda la buena intención posible, pero ninguna de las cosas que le ofreces deja de estar contaminada por esa parte humana.