Pocas marcas © consiguen dar nombre a una categoría de producto. Tupperware es una de esas raras excepciones 😐 que lo han logrado. Desde 1️⃣9️⃣4️⃣6️⃣ sus productos han ocupado las despensas y neveras de las casas 🏚️ de todo el mundo. Pero más allá de estos detalles esconde una historia de esas que nos gustan…🔪🕵🏻
Earl Tupper fue el inventor de las famosas “fiambreras”. De naturaleza emprendedora, ideó numerosos inventos 🐟que no tuvieron ningún éxito hasta que se encontró con Brownie Wise.Y es que, el éxito de esta icónica marca no puede entenderse sin la figura de esta madre separada, que vendía escobas 🧹, y que fue capaz de situar a Tupperware en el imaginario colectivo con sus innovadoras y disruptivas técnicas de venta 🏷️.
Earl y Brownie formaron un gran equipo 👫. Cada uno a lo suyo. El uno diseñaba 👨🏻🎨, y la otra, vendía 🛒. Zapatero a tus zapatos. Pero, como nada dura para siempre y no todas las historias tienen un final feliz 😭, aparecieron las disputas. Wise acabó fuera de la compañía a la que había conseguido elevar a los altares de la cultura pop 🦄. Por su parte, Earl Tupper vendió 💰la compañía para retirarse a una isla desierta del Caribe 🏝️.
A partir de ese momento, como una mala novela de intriga 📚, el final ya estaba escrito ✍🏽. Podía prolongarse más o menos en el tiempo y, como no podía ser de otra manera, Tupperware se encuentra desde hace ya bastantes años en una delicada posición que podría llevarla a la quiebra📉.
Acompáñanos en esta apasionante historia que reúne los ingredientes 🧂básicos de cualquier gran película: ambición, heroínas inesperadas, celos y traiciones. ¿Para qué? Pues para no ser el más listo de la clase…pero parecerlo…🤓!