Y cuando sales eres ese aroma
que vuelve la espalda,
ese anillo azul que se torna en dulce,
escucha murmullos de vuelta a la vida
y envuelven de luz mil páginas nuevas.
Pies de terciopelo me cuentan de ti
caminos azules, también sufrimientos,
historias, verbenas, esos desalientos
con los que has luchado
miradas de olvido, ausencias,
odios y sonidos de asco, de sombras,
reflejos de odios frente a los espejos,
también de paisajes, descalzas las manos,
vacíos de un hogar, columpios vacíos
y esa hidrofobia del cristal llorado
de besos hambrientos, de juegos jugados
en la soledad.
Sus quiero y no quiero cuando
se revientan con sólo palabras,
los duelos de barcas campanas-silencio,
te sirven de escoba huyendo en los sueños,
en sábanas blancas, abriendo ventanas
donde una borrasca ungida de lunas
riega estrangulada vidrieras de plata.
Súbete a ese hueco donde te imaginas
ser la bailarina dentro de una estampa,
sótanos te esperan de infinitas llaves
para ser grilletes de una vida entera.
Únete a mi huida,
vente con el duelo que llevas en ti,
juntos echaremos desde dentro mismo
hacia los abismos trazando la ruta
rumbo a los avernos la rabia,
la espera de encontrar la mar que lave
y que duela a quien nos dolieron,
amarren sus frentes hacia continentes
que nunca existieron, se olviden de todo
desde que vinieron hasta ser los vientos
que alejen por siempre los malos agüeros.