Fuimos herederos de un amor maternal incomparable, un amor que sana y que siempre nos guía a Jesús. Llévate a casa a María, como el discípulo de la llevo. Del Evangelio según Juan 19, 25-34
Fuimos herederos de un amor maternal incomparable, un amor que sana y que siempre nos guía a Jesús. Llévate a casa a María, como el discípulo de la llevo. Del Evangelio según Juan 19, 25-34