Se dice de manera irónica para describir a alguien tacaño, que evita gastar dinero en algo que considera innecesario, como comprar tamales solo para no "desperdiciar" las hojas que los envuelven.
Se dice de manera irónica para describir a alguien tacaño, que evita gastar dinero en algo que considera innecesario, como comprar tamales solo para no "desperdiciar" las hojas que los envuelven.