José Ramón Julio Márquez Martínez quizá no te diga mucho… pero si digo Ramoncín,
seguro que te viene a la cabeza aquello de “litros de alcohol corren por mis venas,
mujer…”.
Y es que hoy vamos a hablar de un personaje tan polémico como polifacético. En los
años 80, un punk salvaje al más puro estilo de Lou Reed, con pinceladas de David
Bowie. Decía lo que quería, sin pedir permiso ni disculpas.
En los 90 mutó hacia un perfil más cultureta, casi de vodevil, siempre orbitando
alrededor del poder de turno. Y ya en los 2000, se convirtió en un férreo defensor de los
derechos de autor, lo que le granjeó no pocos enemigos.
Ramoncín: un tipo que nunca se cambió el nombre, que siguió ligado al barrio en el que
creció. Un tío que despierta odios… pero tampoco todo va a ser malo: hay que
reconocer que los chalecos le sientan de lujo.
Para profundizar en este personaje casi renacentista, contamos con Gabri, nuestro
corresponsal en Mallorca
Así que… como un susurro, empezamos.