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Es de imaginarse el permanente movimiento que debió haber en la cocina en la Quinta de Bolívar en las primeras décadas del siglo XIX. María Luisa, cocinera de la Quinta de Bolívar, compartió la responsabilidad de servir al Libertador junto con Petronila, encargada del aseo, y José María Álvarez, jardinero español.
Posteriormente, cuando ya se había establecido el Museo Bolivariano en la antigua Quinta de Bolívar, este espacio se adaptó como una pinacoteca y esa fue su función durante la mayor parte de la segunda mitad del siglo XX. Después, durante el proceso de restauración de 1990, se decidió recuperar el ambiente doméstico que la cocina y la despensa tuvieron, gracias al descubrimiento de su ubicación por los residuos de hollín en el muro oriental que da a la huerta, junto con otra serie de elementos, como grasa animal y vegetal, el canal de desagüe, los hornos y la ventana que daba luz al lugar.
By Casa Museo Quinta de Bolívar5
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Es de imaginarse el permanente movimiento que debió haber en la cocina en la Quinta de Bolívar en las primeras décadas del siglo XIX. María Luisa, cocinera de la Quinta de Bolívar, compartió la responsabilidad de servir al Libertador junto con Petronila, encargada del aseo, y José María Álvarez, jardinero español.
Posteriormente, cuando ya se había establecido el Museo Bolivariano en la antigua Quinta de Bolívar, este espacio se adaptó como una pinacoteca y esa fue su función durante la mayor parte de la segunda mitad del siglo XX. Después, durante el proceso de restauración de 1990, se decidió recuperar el ambiente doméstico que la cocina y la despensa tuvieron, gracias al descubrimiento de su ubicación por los residuos de hollín en el muro oriental que da a la huerta, junto con otra serie de elementos, como grasa animal y vegetal, el canal de desagüe, los hornos y la ventana que daba luz al lugar.