Durante el siglo XIX, la representación científica y artística del territorio permitió clasificar, medir y organizar la naturaleza bajo los parámetros de la modernidad occidental. En ese proceso, la naturaleza fue entendida como un objeto de conocimiento que podía clasificarse, ordenarse y dominarse.
En los siglos XX y XXI, estas formas de comprender la naturaleza comenzaron a ser cuestionadas. Más que producir nuevas imágenes, muchas prácticas contemporáneas exploran otras maneras de relacionarse con el territorio y con las formas de vida que lo habitan.
Las obras reunidas en este capítulo parten de esa pregunta. Algunas revisan archivos científicos y visuales; otras exploran los cambios de la materia, la memoria y el paisaje. En conjunto, proponen mirar la naturaleza no como un objeto de observación, sino como un sistema vivo de relaciones en constante transformación.
¿Qué cambia cuando dejamos de pensar en la naturaleza como algo ajeno a nosotros?