¿Alguna vez nos hemos sentido abrumados porque la vida es exigente? Al punto de bloquear la esperanza, el gozo y hasta la conexión con Dios. Nosotros somos los cuidadores de nuestra alma. Puede que no veamos el trabajo, pero es importante las condiciones de nuestro interior. ¿Qué implica ser el cuidador de nuestra alma?