Las pruebas no son algo que buscamos pero sí son algo que todos enfrentamos, no importa la edad, éstas son parte inevitable de la vida de fe. El problema es que muchas veces las vemos como obstáculos que vienen a robarnos la paz, cuando en realidad, son heridas que Dios utiliza para forjar nuestro carácter. Santiago 1:2-3 nos enseña sobre ello.