Nuestro Dios nunca trata nuestro proceso de maduración espiritual y de santificación de una manera superficial, Él lo pone a prueba. Dios nos demandará a nuestro Isaac tan a menudo como sea necesario para reducirlo a algo prescindible.
Nuestro Dios nunca trata nuestro proceso de maduración espiritual y de santificación de una manera superficial, Él lo pone a prueba. Dios nos demandará a nuestro Isaac tan a menudo como sea necesario para reducirlo a algo prescindible.