Hay un silencio que no trae paz, sino que es un indicador de guerra en el hogar, el peligro de este silencio es quedarse expectante a que el conflicto se solucione por si solo sin que nada suceda realmente, pero Dios quiere comenzar contigo, viendo hacia tu interior, no dando pasos hacia la perfección, si no caminando con responsabilidad hacia la sanidad familiar.