En ocasiones, la voz tiene que ser de mando y de instrucción, y llega a ser necesario para que sea posible llevarnos al destino final, a un destino seguro. Dios es el piloto de nuestras vidas y en esta vida, habrá momentos en que el Señor tendrá que avergonzarnos para que pueda continuar, porque tenemos la manía de hacer las cosas a nuestra manera.