Nos preguntamos por qué una persona se enaltece hasta llegar a despreciar a otros. Quizá sucede así por superficialidad. La frivolidad hace que pasemos por alto nuestras faltas, estemos ciegos para el mal que nosotros hacemos, y veamos con mucha nitidez los defectos ajenos. Pero esto no se ve a simple vista. Por eso nos interesa profundizar en lo que Jesús nos dice.