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1288 – INT (1Mac 8:1) – Inicio del imperio romano.
Llegó a oídos de Judas la fama de los romanos de que eran muy poderosos, que se mostraban benévolos con todos los que se adherían a ellos, y con quienes a ellos venían hacían alianza y amistad.
Judas Macabeo, fue el primero en hacer una alianza con Roma, que era ahora la potencia dominante de Occidente y ya estaba haciendo sentir su influencia en Oriente. Juda envió a dos representantes para hacer alianza con Roma los cuales al tomar la palabra dijeron: “Judas Macabeo, sus hermanos y el pueblo de los judíos nos envían para hacer con vosotros alianza de paz y pedir que nos inscribáis en la lista de vuestros aliados y amigos.” Estas palabras fueron bien recibidas.” (1Mac 8:17-21). Aquí es cuando el nombre de Roma aparece por primera vez en la historia judía. Roma no era más que un brazo de carne y sería solo un opresor más del pueblo judio. Se entablaron negociaciones con el senado romano y se redactó y firmó un tratado que parecía que garantizaría la paz a Israel. Pero Judas Macabeo no viviría para verla, y la paz deseada tampoco resultó tan duradera como él esperaba. La copia del acuerdo fue escrita en “tablas de bronce y enviada a Jerusalén para que les fuese memorial de paz y de alianza”. Su contenido está en 1Mac 8:22-32. Luego de un largo periodo de luchas internas del reinado asmoneo, llegaron a un acuerdo y la paz pudo haberse mantenido durante años si no hubiera sido por la ambición y las maquinaciones de un hombre llamado Antipater, de origen idumeo, padre de Herodes el Grande, quien con gran habilidad y artificios, sería “el rey de los judíos” y en cuyo reinado al inicio del imperio romano nacería el Mesías, Jesucristo. “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.” (Miq 5:2; Mt 2:6).
Fin de la independencia judía (37 a.C.). Antipater produjo que Jerusalén fuera sitiada por el general romano Pompeyo. Los romanos, que habían aprendido por experiencia que los judíos se abstenían de toda táctica ofensiva por guardar el día sábado, hicieron lo mismo y dedicaron cada sabado a reforzar sus fortificaciones y tomar mejor posición para asaltar las murallas. Finalmente, un ariete romano demolió una de las torres más grandes; por la brecha así abierta, los sitiadores se abrieron paso y se produjo una terrible escena de matanza. Se dice que doce mil personas perecieron por la espada y el fuego en aquel terrible día. Muchos de los sacerdotes fueron abatidos en el mismo templo. Éste fue el fin de la independencia judía. A partir de entonces Judea fue una provincia romana. ¡Qué poco había previsto Judas Macabeo lo que el resultado de su tratado con Roma significaría para su pueblo! Mucho mejor hubiera sido haber dependido sólo del Señor de los Ejércitos que haber depositado su confianza en Roma. Porque “He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír” (Is 59:1).
Herodes el grande (37 – 4 a.C.). Antipater tenía cuatro hijos: Phasael, Herodes, José, y Pheroras, y una hija llamada Salomé: a Phasael lo hizo gobernador de Jerusalén, y a Herodes, siendo muy joven, lo hizo gobernador de Galilea. Herodes el grande, hijo de Antipater, artificiosamente logra ser nombrado por el senado romano, rey de judea en el 37 a. C. Procurando congraciarse con los judíos contrajo matrimonio con Mariamne descendiente de los Macabeos. Herodes, por nacimiento un idumeo, por política y predilección un imitador de Roma, marcó su elevación al trono presentando ofrendas a Júpiter y se rodeó con mercenarios extranjeros. Con la muerte de Marco Antonio y Cleopatra, Herodes es nombrado por Octavio rey de cuatro provincias: Judea, Samaria, Perea y Decapolis. Herodes era ahora el amo de un reino que incluía toda la tierra que originalmente estuvo dividida entre las doce tribus juntamente
By Francisco Atencio1288 – INT (1Mac 8:1) – Inicio del imperio romano.
Llegó a oídos de Judas la fama de los romanos de que eran muy poderosos, que se mostraban benévolos con todos los que se adherían a ellos, y con quienes a ellos venían hacían alianza y amistad.
Judas Macabeo, fue el primero en hacer una alianza con Roma, que era ahora la potencia dominante de Occidente y ya estaba haciendo sentir su influencia en Oriente. Juda envió a dos representantes para hacer alianza con Roma los cuales al tomar la palabra dijeron: “Judas Macabeo, sus hermanos y el pueblo de los judíos nos envían para hacer con vosotros alianza de paz y pedir que nos inscribáis en la lista de vuestros aliados y amigos.” Estas palabras fueron bien recibidas.” (1Mac 8:17-21). Aquí es cuando el nombre de Roma aparece por primera vez en la historia judía. Roma no era más que un brazo de carne y sería solo un opresor más del pueblo judio. Se entablaron negociaciones con el senado romano y se redactó y firmó un tratado que parecía que garantizaría la paz a Israel. Pero Judas Macabeo no viviría para verla, y la paz deseada tampoco resultó tan duradera como él esperaba. La copia del acuerdo fue escrita en “tablas de bronce y enviada a Jerusalén para que les fuese memorial de paz y de alianza”. Su contenido está en 1Mac 8:22-32. Luego de un largo periodo de luchas internas del reinado asmoneo, llegaron a un acuerdo y la paz pudo haberse mantenido durante años si no hubiera sido por la ambición y las maquinaciones de un hombre llamado Antipater, de origen idumeo, padre de Herodes el Grande, quien con gran habilidad y artificios, sería “el rey de los judíos” y en cuyo reinado al inicio del imperio romano nacería el Mesías, Jesucristo. “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.” (Miq 5:2; Mt 2:6).
Fin de la independencia judía (37 a.C.). Antipater produjo que Jerusalén fuera sitiada por el general romano Pompeyo. Los romanos, que habían aprendido por experiencia que los judíos se abstenían de toda táctica ofensiva por guardar el día sábado, hicieron lo mismo y dedicaron cada sabado a reforzar sus fortificaciones y tomar mejor posición para asaltar las murallas. Finalmente, un ariete romano demolió una de las torres más grandes; por la brecha así abierta, los sitiadores se abrieron paso y se produjo una terrible escena de matanza. Se dice que doce mil personas perecieron por la espada y el fuego en aquel terrible día. Muchos de los sacerdotes fueron abatidos en el mismo templo. Éste fue el fin de la independencia judía. A partir de entonces Judea fue una provincia romana. ¡Qué poco había previsto Judas Macabeo lo que el resultado de su tratado con Roma significaría para su pueblo! Mucho mejor hubiera sido haber dependido sólo del Señor de los Ejércitos que haber depositado su confianza en Roma. Porque “He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír” (Is 59:1).
Herodes el grande (37 – 4 a.C.). Antipater tenía cuatro hijos: Phasael, Herodes, José, y Pheroras, y una hija llamada Salomé: a Phasael lo hizo gobernador de Jerusalén, y a Herodes, siendo muy joven, lo hizo gobernador de Galilea. Herodes el grande, hijo de Antipater, artificiosamente logra ser nombrado por el senado romano, rey de judea en el 37 a. C. Procurando congraciarse con los judíos contrajo matrimonio con Mariamne descendiente de los Macabeos. Herodes, por nacimiento un idumeo, por política y predilección un imitador de Roma, marcó su elevación al trono presentando ofrendas a Júpiter y se rodeó con mercenarios extranjeros. Con la muerte de Marco Antonio y Cleopatra, Herodes es nombrado por Octavio rey de cuatro provincias: Judea, Samaria, Perea y Decapolis. Herodes era ahora el amo de un reino que incluía toda la tierra que originalmente estuvo dividida entre las doce tribus juntamente