1375 – Mt 16:21 – Jesús anuncia su muerte y resurrección.
Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.
Jesús es el único líder que anunció su muerte y resurrección varias veces mucho tiempo antes de suceder. Ya había anunciado, tres veces veladamente, su muerte y resurrección en Mt 9:15; 12:39-40; 16:4. Ahora va anunciar su muerte y resurrección unas tres veces de manera que sus discípulos lo entiendan.
El plan de Dios (Mt 16:21). “Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.” El Cristo, el Mesías debía ser juzgado por el más alto tribunal de Israel y condenado a muerte en Jerusalén y resucitaría al tercer día. El Señor había tocado, no la doctrina, sino las tradiciones de los escribas, fariseos y saduceos. Había puesto en evidencia los defectos del sistema religioso y la hipocresía de sus lideres, por tanto, el odio era visceral contra el Señor. La muerte, padecimiento, resurrección y exaltación de Jesús, además de ser anunciada por Él, estaba profetizado unos 700 años antes por el profeta Isaías 53 y en los salmos 16 y 22.
El atrevimiento de Pedro (Mt 16:22). “Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca.” El Pedro de la fe pasa al Pedro de la mente humana. Acababa de proclamar el concepto correcto sobre quien era el Señor y seguidamente lo reconviene por lo que estaba anunciándoles que le iba a suceder. Las palabras del Señor desconcertaron a los discípulos. Pedro amaba al Señor y no entendía el plan de salvación de Dios. Cuando los planes, designios de Dios, no los podemos comprender lo mejor es guardar silencio y confiar en Él.
Cristo reprende a Pedro (Mt 16:23). ”Pero Él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” El Señor reprendió fuertemente a Pedro. ¿Por qué llamó Jesús a Pedro Satanás? Porque se oponía al plan de salvación establecido por Dios. Pedro, la piedra solida que abriría la iglesia cristiana, ahora era piedra de tropiezo para el Señor porque no puso la mirada en las cosas de Dios. Pablo usó ese mismo término para exhortar a los colosenses: “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.” (Col 3:2).
El precio de seguir a Jesús (Mt 16:24-27). Jesús aprovechando el atrevimiento de Pedro enseña sobre el precio de ser un discípulo fiel. El principio. “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.” (Mt 16:24). Jesús establece tres compromisos, demandas para cumplir con su principio: “niéguese a sí mismo”. Significa una identificación con Cristo que su vida y sentimiento personal viene a ser la experiencia vital del creyente como Pablo lo define en Gà 2:20. “tome su cruz” La cruz es de donde procede el poder que crucifica el “yo”. Es la disposición de que la obra de la cruz efectúe cada día el milagro de la crucifixión del “Yo” personal. ”y sígame”. La tercera demanda en el discipulado es seguir a Jesús. La paradoja. “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? (Mt 16:25-26). La paradoja que parece compleja y contradictoria es realmente algo muy sencillo. El Señor está diciendo que todo el que viva únicamente para salvar su vida terrenal y física, su tranquilidad, su comodidad, y su aceptación por