1287 – INT (1Mac 9:20-21) – El reinado asmoneo.
Murió Judas Macabeo ..Le lloraron, y todo Israel hizo por él gran duelo y por muchos días hicieron luto, diciendo: ¡Cómo ha caído el valiente, el salvador de Israel!
No hay páginas en la Historia que ofrezcan un contraste más doloroso que las que registran la libertad de Judea por los Macabeos y el mal gobierno de sus descendientes denominado el reinado asmoneo. El reinado asmoneo (106-37 a.C) es iniciado con la victoria de Judas Macabeo sobre el imperio griego y sucedido por sus hermanos. Judas Macabeo, un guerrero austero y viejo, decidió hacer una alianza con Roma, que era ahora la potencia dominante de Occidente y ya estaba haciendo sentir su influencia en Oriente (1Mac 8:20). “Llegó a oídos de Judas la fama de los romanos de que eran muy poderosos, que se mostraban benévolos con todos los que se adherían a ellos, y con quienes a ellos venían hacían alianza y amistad.” (1Mac 8:1). ¿Había leído y comprendido Judas las palabras de Daniel sobre el surgimiento del cuarto imperio y se había dado cuenta de que el tercero estaba condenado? No hay duda de ello. Aquí es cuando el nombre de Roma aparece por primera vez en la historia judía. Roma no era más que un brazo de carne, y los judíos encontrarían en ella solo un opresor más. Se entablaron negociaciones con el senado romano y se redactó y firmó un tratado que parecía que garantizaría la paz a Israel. Pero Judas Macabeo no viviría para verla, y la paz deseada tampoco resultó tan duradera como él esperaba. La dinastía del reinado asmoneo se corrompió marcando un periodo de intensas luchas internas, concluyendo con la conquista romana por Pompeyo y el nombramiento del senado romano de Herodes como rey de Judea.
Muerte de Judas Macabeo “el martillo de Dios.” Antes de que el rey sirio Demetrio pudiera ser notificado de la alianza con Roma y advertido de que tuviera cuidado de no dañar o actuar injustamente hacia sus “amigos y confederados los judíos”, el enérgico monarca sirio había enviado una fuerza de 22.000 hombres contra Judas, liderada por Báquides y el infame sumo sacerdote Alcimo. El ejército de patriotas no contaba más que con 3.000 hombres. El antiguo espíritu de confianza en Dios parecía haber desaparecido. Judas Macabeo estaba ansioso y preocupado; sus hombres tenían miedo y le pidieron que se retirara. El digno y anciano guerrero no pudo consentir esto y, debido a su firme negativa, su fuerza se vio aún más reducida por numerosas deserciones. Sin embargo, cuando los sirios lo atacaron, Judas Macabeo encabezó la esperanza perdida y luchó con valentía y tenacidad hasta el final; pero antes de que terminara la batalla, el héroe de Israel ya no existía. Judas Macabeo, “el martillo de Dios”, fue derrotado y perdió la vida. Sus hermanos recobraron su cadáver y lo sepultaron en la tumba de su padre, en Modín, en las lamentaciones de todo Israel se oía el grito: “Cómo ha caído el valiente que libertaba a Israel” (1Mac 9:18-21). Su mejor elogio es el simple registro de sus grandes hechos. “Entre los elevados espíritus que han defendido la libertad de su patrio suelo en contra de la injusticia y de la cruel opresión” dice el Dean Milman. “ninguno ha sobrepujado al más hábil de los Macabeos al realizar un gran fin con medios inadecuados; nadie jamás unió valor más generoso a una causa mejor; y ninguno, debemos añadir, dio a Dios la gloria de un modo más completo.” Al morir Judas (161 a.C.) liderizan sucesivamente sus hermanos Jonatan, Simón, Juan Hircano hijo de Simón, finalizando el reino asmoneo con Aristóbulo II y Antígono (37 a.C).
De los Macabeos al reino Asmoneo. Habiendo renovado la alianza con Roma, Jonatán fue hecho prisionero y luego le quitarían la vida (1Mac 12:3). Ahora los enemigos de los judíos se levantaron en todas partes, pero Simón fue reconocido como líder. Simón, por sobrenombre Thassi, segundo hijo de Matatías y el último superviviente de sus hermanos, fue sumo sacerdote de 143-135 a.C.