1261 – Zac 2:10 – Zacarías 2. Restauración y protección divina.
Canta y alégrate, hija de Sion; porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti, ha dicho Jehová.
La tercera visión dada a Zacarías revela a un hombre con un cordel de medición representando la restauración de Israel. La primera visión presentó la promesa de Dios acerca de consolar a su pueblo y dar seis bendiciones que cumplirán en el milenio (Zac 1:13-17). Por lo cual, la restauración de Jerusalén después del regreso de Babilonia solo es un anticipo del reino mesiánico futuro, porque la descripción de la visión no se cumpliría en la historia inmediata. En resumen, Dios reconstruye Jerusalén y algún día la ciudad estaría repleta de personas y Dios sería su muralla alrededor. “Y el nombre de la ciudad desde aquel día será Jehová-sama.” Dios está aquí (Ez 48:35).
I. La visión del hombre con un cordel de medir (Zc 2:1-2). “Alcé después mis ojos y miré, y he aquí un varón que tenía en su mano un cordel de medir. Y le dije: ¿A dónde vas? Y él me respondió: A medir a Jerusalén, para ver cuánta es su anchura, y cuánta su longitud.” El juicio divino sobre las naciones gentiles, en la segunda visión, sería seguido por el ensanchamiento y protección divinos de Jerusalén. El mensaje básico de la visión es claro, pero los detalles no lo son por la dificulta para responder tres preguntas: ¿Quiénes son los personajes mencionados en la visión? ¿Cuál es la posición y movimientos de cada persona? ¿Quién habla en Zc 2:4–13? No se revela la identidad del varón con el cordel de medir en el pasaje, la mayoría coincide que es el Ángel de Jehová, Cristo pre encarnado (Zc 1:11; 3:1; Ez 40:2-3; 44:2).
II. Protección divina (Zc 2:3-5). “Y he aquí, salía aquel ángel que hablaba conmigo, y otro ángel le salió al encuentro, y le dijo: Corre, habla a este joven, diciendo: Sin muros será habitada Jerusalén, a causa de la multitud de hombres y de ganado en medio de ella. Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y para gloria estaré en medio de ella.” Otro ángel, dio un mensaje al ángel intérprete para que se lo comunicara a Zacarías: “Sin muros será habitada Jerusalén”. Indica que la ciudad rebasaría sus límites por la abundante bendición divina. Ya no necesitará de ninguna muralla o protección porque contará con la presencia de Dios (Zc 2:5; Ez 38:11; 43:1-6; 48:1-35). Jehová será la protección externa de Jerusalén (muro de fuego en derredor) y su gloria estará en medio de ella (Is 60:19). Ezequiel vislumbró el futuro retorno de la gloria divina al templo (Ez 43:2–5), pero Zacarías recibió una visión de la gloria de Dios llenando toda la ciudad y toda la tierra (Zc 2:5,12; 14:20-21). “Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.” (Sof 3:17).
III. Purificación del pueblo de Dios (Zc 2:6-7). “Eh, eh, huid de la tierra del norte, dice Jehová, pues por los cuatro vientos de los cielos os esparcí, dice Jehová. Oh Sion, la que moras con la hija de Babilonia, escápate.” Huid, Escápate, es un reto para dejar Babilonia. “Escapa por tu vida” (Gn 19:17; Is 52:1-12). Muchos judíos no querían regresar, estaban cómodos en babilonia y rechazaban Jerusalén por no tener muros y puertas de protección. Para la hija de Sión permanecer en esta ciudad pagana constituía riesgo de muerte espiritual y para que huyeran antes de que Dios derramara su juicio sobre ella. Se cumplirá en el futuro (Ap 18:1-8). “Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas; porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades… por lo cual en un solo día vendrán sus plagas; muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque poderoso es Dios el Señor, que la juzga.” (Ap 18:4,5,8).