1256 – Hag 2:7 – Hageo 2. El Deseado de todas las naciones vendrá.
y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos.
Hageo, el mensajero de Dios (Hg 1:13), entregó cuatro mensajes fechados de parte del Señor que animaron a los líderes y al pueblo de Judá a reconstruir el templo. El primer mensaje es entregado en Hageo 1:1-15: La exhortación para dar prioridad a Dios reedificando el templo. Desanimados paralizaron la reedificación del templo durante dieciséis años y Dios los exhorta para continuar con la reedificación hasta terminarla. Los lideres y el pueblo obedecieron el mensaje y concretaron la reedificación del templo. El segundo mensaje en Hageo 2:1-9: La gloria futura del templo con la venida del Deseado de las naciones. Aunque el templo de Salomón tuvo una magnificencia incomparable, el Señor exhortó al pueblo para que se animara, ya que Él les había dado la seguridad plena de su presencia entre ellos (Hag 2:4), así como su fidelidad a las promesas de su pacto (Hag 2:5) y las promesas sobre un templo más grandioso y glorioso en el futuro (Hag 2:6-9). El tercer mensaje es las bendiciones a recibir por la obediencia a Dios. (Hageo 2:10-19). La desobediencia había ocasionado la interrupción de las bendiciones de Dios, pero la obediencia del pueblo haría que sus bendiciones volvieran a estar disponibles. El cuarto y último mensaje finaliza con la promesa mesiánica de la venida de Jesucristo. (Hageo 2:20-23). Una vez más, el mensaje describe el juicio a los reinos del mundo y el establecimiento del reino mesiánico. Este segundo mensaje de Hageo es para animar a los desalentados paralizados espiritualmente y enseñarnos que no debemos tener temor cualquiera sea la adversidad. “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” (Is 41:10).
A. Dios los capacitaría y animaría en la reconstrucción del templo (Hg 2:1-5). “En el mes séptimo, a los veintiún días del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo: Habla ahora a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y al resto del pueblo, diciendo:” (Hag 2:1-2). Este segundo mensaje de Hageo fue fechado a los veintiún días del mes de Tishri (17 de octubre) del año 520 a.C.; casi un mes después de que el pueblo reanudara la reconstrucción del templo (Hg 1:15). El mensaje fue entregado el último día de la fiesta de los tabernáculos. Fue dirigido a aquellos que habían comenzado la obra de reconstrucción. Pero estaban paralizados con el desánimo y la nostalgia por el templo original. Entonces Dios los confronta con la realidad haciendo tres preguntas retoricas “¿Quién ha quedado entre vosotros que haya visto esta casa en su gloria primera, y cómo la veis ahora? ¿No es ella como nada delante de vuestros ojos?” (Hg 2:3). Las tres preguntas retóricas ocasionaron que el pueblo aceptara que su templo no iba a ser tan esplendoroso como el edificio original de Salomón. Además, el arca del pacto había desaparecido. Aprendemos que desconocer la realidad no ayuda para salir del desanimo. Tampoco ayuda al desanimo tener nostalgia por los momentos agradables del pasado. Dios enseña que lo importante es su presencia y la solución a los problemas son con su Espíritu Santo. Dios los anima prometiendo que estará con ellos diciendo: “esfuércense, trabajen y no temáis.” (Hag 2:4-5). Por lo cual, podían estar tranquilos y confiados. Luego a través de Zacarías les diría: “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.” (Zac 4:6).
B. Proclamación de la gloria futura del templo (Hg 2:6-9). Dios continúa animándolos al mostrarle el futuro: “Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar