Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos.
El Señor ya había desenmascarado a los fariseos como hombres farsantes e hipócritas y ahora con una parábola más condenatoria los expone como asesinos. Enseñará que Israel, por no dar fruto, dejará temporalmente de ser el pueblo de Dios y será dado este privilegio a un pueblo que si daría fruto, la iglesia.
La ilustración (21:33-39). “Oíd otra parábola: Hubo un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña, la cercó de vallado, cavó en ella un lagar, edificó una torre, y la arrendó a unos labradores, y se fue lejos.” El padre de familia es Dios Padre que hizo todo lo posible para que Israel cumpliera la misión de dar frutos. En la parábola está el recuerdo que el salmista hace de la obra de Dios en el Sal 80:8-16 y en especial el trato en la profecía de Isaías 5:1-7. Cuando los oyentes escucharon el inicio de la parábola sabían el significado de cada una de sus figuras la viña, el vallado, el lagar y la torre. Los labradores a quienes se le arrienda la viña son los gobernantes y lideres religiosos de Israel (Jer 51:23). “Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores, para que recibiesen sus frutos. Mas los labradores, tomando a los siervos, a uno golpearon, a otro mataron, y a otro apedrearon. Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; e hicieron con ellos de la misma manera.” Los siervos enviados dos veces a buscar el fruto representan a los profetas de Dios que durante la historia de Israel fueron maltratados, apedreados y dieron muerte a algunos de ellos como Jeremías (Jer 20:1-3; 37:15; 38:6), Miqueas (1Re 22:24), profetas que murieron en el tiempo de Elías (1Re 18:4; 19:10), muertos apedreados como Zacarías hijo de Joiada (2Cr 24:20-21), Hebreos lo resumen en He 11:36-37. Aquí los labradores a quienes se le arrendó la viña, manifestaron su condición de malvados y perversos. También destaca los atributos de Dios de paciencia y gracia que no actúo inmediatamente sobre ellos. Este rechazo también se da en nuestro tiempo profetizado por Jesús (Jn 15:18-21). Y la ceguera espiritual del liderazgo religioso (Jn 16:2). La gracia de Dios permite vivir a Cristo y sufrir por Él (Fil 1:29; 1Pe 2:21). El Padre de familia: “Finalmente les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto a mi hijo. Mas los labradores, cuando vieron al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y apoderémonos de su heredad. Y tomándole, le echaron fuera de la viña, y le mataron.” La gracia de Dios da la última oportunidad enviado a su único Hijo, Jesucristo (Jn 3:16; Ro 5:8; Gá 4:4). La actitud de los lideres religiosos con su pecado alcanzó la altura más elevada, pero el amor de Dios es incomprensible para el ser humano. El odio fue evidente al quitar la vida al Hijo fuera de la ciudad (He 13:11-13). “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)” (Ef 2:4-5).
La conclusión (Mt 21:40-41). “Cuando venga, pues, el señor de la viña, ¿qué hará a aquellos labradores? Le dijeron: A los malos destruirá sin misericordia, y arrendará su viña a otros labradores, que le paguen el fruto a su tiempo.” La parábola concluye con una pregunta al auditorio y ellos mismos se condenaron. Además, dieron la razón por la cual les sería quitado temporalmente el privilegio de ser pueblo de Dios y se le entregaría a la iglesia como lo explica Pablo en Ro 11:15-23. Vendría juicio sobre Israel con ceguera espiritual hasta la plenitud de los gentiles, luego que la iglesia sea arrebatada e inicien los siete años de la tribulación con el último gobierno gentil del anticristo (Ro 11:25-26).