Tuviste miedo
de pasear con el vidrio bajo.
Tienes miedo
de ver tanta basura.
Tendrás miedo
de contar las ojeras en los pasillos.
Escuchaste
tu música en inglés,
y piensas
sobre la sirena
que altera tu simulacro de calma.
Voltearás y verás
otra cicatriz,
no de los descosidos bordes
de esta tela ahuecada
que llevamos puesta como ciudad
sino de esta gente
ajena
que no quieres ver.
Huiste, otra vez,
a tu burbuja portátil
de música grunge.