Las personas son redimidas, pero tenemos que aprender a ser ambidiestros, a dirigir y a distinguir entre la naturaleza humana y las personas, Jesús mismo no confiaba en la naturaleza humana pero sí en las personas. ¿Cómo puedo amar aquello en algo que no confío? Lo peor que puede pasar en cualquier relación es perder la confianza, aunque es difícil, el Apóstol Pablo hace una referencia a ello en Filipenses 3:3.