El Señor es nuestro Pastor. Confortará mi alma, así lo dice el Salmo 23:3. A veces tenemos que detenernos y preguntarnos: ¿Qué emociones afloran cuando nos sentimos solos? Cuando nos sentimos perdidos ¿Con qué pensamientos luchamos?
No nos podemos desanimar, porque Él confortará nuestra alma.