Lucas 15 nos habla acerca de una de las parábolas más famosas; la de la oveja perdida. Hay más alegría en el cielo por un pecador perdido que se arrepiente y regresa a Dios que por los noventa y nueve justos que no se extraviaron. Este pasaje explica uno de los grandes secretos del Reino de los Cielos: el corazón de Jesucristo como el buen pastor de nuestras vidas.