Cada vez que Dios nos permite vivir alguna situación, o que vivimos una prueba, es debido a que nuestro Padre lo va a permitir, ésta no tiene que ver con el pecado sino es una dificultad con la que podemos llegar a sentir que sobrepasa nuestras fuerzas. Lo permite porque Él quiere que pasemos el examen de la fe y la obediencia, y esto va a formar al Cristo que tenemos en nosotros.