Madurar en la fe y madurar en la forma de pensar es el llamado de Dios para todos nosotros y la iglesia de Corinto tenía talento, entusiasmo, sin embargo, le faltaba madurez espiritual, pero Pablo los confronta diciendo: No sean como niños… sean maduros en el modo de pensar. 1 Corintios 14:20.