A veces se pierde la pasión por seguir, o se vive porque hay que hacerlo. El apóstol Pablo nos enseña que: Nuestra victoria es absoluta por medio de Cristo quien nos amó según Romanos 8:36-37. La mayoría de personas en algún momento de su vida no tienen ganas de seguir, se mira hacia el pasado con cierta nostalgia, y la pasión por vivir se pierde cuando desarrollamos el hábito de la preocupación.