Todas las historias tienen su final. Las películas acababan con el The end. También nuestra historia en la tierra tuvo un principio y llegará el momento en que nos despidamos.
El fin no será enseguida: había dicho Jesús a los primeros cristianos. Tenía que ocurrir antes de su segunda venida la destrucción de Jerusalén, que tan bién documentada está por la historiografía de la época y, desde luego, debían de suceder otros grandes signos.
El secreto para mantenernos fieles en los momentos difíciles es la perseverancia, la paciencia.