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1327 – Mt 7:28-29– La enseñanza de Jesús.
Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
Jesús llega al final de sermón del monte y cuando deja de hablar la respuesta de la gente fue extraordinaria. Se maravillaban de lo que decía y con la autoridad que lo decía.
Admirados por su doctrina (Mt 7:28) “Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina.” La respuesta al sermon del monte fue la admiración de la gente. La admiración se produjo cuando Jesús termino de hablar. Nunca habían escuchado enseñanzas semejantes, ninguno de los presentes había sido instruido así. La admiración por las palabras no significaba la aceptación de ellas. Era un auditorio admirado, tal vez persuadido, pero no convertido. Nunca antes habían oído palabras tan coherentes y reveladoras de sabiduría, discernimiento, visión y profundidad. No habían oído una denuncia tan directa y sin miedo acerca de los escribas y fariseos. Tampoco habían oído una presentación tan clara del camino de salvación. Nunca habían oído la advertencia de la apostasía, respecto a las consecuencias de alejarse de Dios, y ser desconocidos por Él. No habían oído un informe tan poderoso y exigente de la verdadera justicia ni de la condena al fariseísmo. Jesús “venido a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros?” (Mt 13:54; Mr 6:2). “Mas a la mitad de la fiesta subió Jesús al templo, y enseñaba. Y se maravillaban los judíos, diciendo: ¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado?” (Jn 7:14-15).
Enseñaba con autoridad (Mt 7:29). “porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.” Algo que impactó a la gente que escuchó el sermon de monte fue la autoridad con que enseñaba Jesús. Autoridad (exousia) tiene que ver con poder y privilegio, y es una palabra clave en la presentación que Mateo hace de la realeza de Jesús (Mt 9:1-8; 21:23-27; 28:18). En el NT se usa para el poder que prueba y refleja la soberanía de Jesús. Los escribas (eruditos, doctores de la ley) solían citar autoridades para apoyar sus argumentos e interpretaciones. Pero Jesús habló con una nueva autoridad: la suya. No tenía que citar a nadie porque Él es el Verbo (Jn 1:1). Jesús citó solamente la Palabra de Dios y habló como la autoridad final con relación a la verdad. Pronunció la verdad eterna de modo sencillo, directo y con amor (en contraste con el odio amargo de los fariseos), y sin titubeos ni haciendo consultas. Aquello asombró a la multitud. La gente se maravillaba, pero no se convertía. Para lo cual Jesús les predicaba el evangelio del reino de Dios para que procedieran al arrepentimiento. Pedro enseña: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” (2Pe 3:9).
Mensaje de predicación de Jesús. Muchos se maravillaban, pero no se convertían con las enseñánzas de Jesús. Por lo cual, Jesús también les predicaba para que se convirtieran. Marcos da el bosquejo del mensaje de la predicación de Jesús. ”El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.” (Mr 1:15). P1. “El tiempo se ha cumplido”. Jesús afirmaba que el tiempo esperado por Israel del Mesías para la salvación se había cumplido. Pablo explica “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.” (Gá 4:4-5). Pero Israel rechazó a Jesús (Jn 1:11). P2. “el reino de Dios se ha acercado”.
By Francisco Atencio1327 – Mt 7:28-29– La enseñanza de Jesús.
Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.
Jesús llega al final de sermón del monte y cuando deja de hablar la respuesta de la gente fue extraordinaria. Se maravillaban de lo que decía y con la autoridad que lo decía.
Admirados por su doctrina (Mt 7:28) “Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina.” La respuesta al sermon del monte fue la admiración de la gente. La admiración se produjo cuando Jesús termino de hablar. Nunca habían escuchado enseñanzas semejantes, ninguno de los presentes había sido instruido así. La admiración por las palabras no significaba la aceptación de ellas. Era un auditorio admirado, tal vez persuadido, pero no convertido. Nunca antes habían oído palabras tan coherentes y reveladoras de sabiduría, discernimiento, visión y profundidad. No habían oído una denuncia tan directa y sin miedo acerca de los escribas y fariseos. Tampoco habían oído una presentación tan clara del camino de salvación. Nunca habían oído la advertencia de la apostasía, respecto a las consecuencias de alejarse de Dios, y ser desconocidos por Él. No habían oído un informe tan poderoso y exigente de la verdadera justicia ni de la condena al fariseísmo. Jesús “venido a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros?” (Mt 13:54; Mr 6:2). “Mas a la mitad de la fiesta subió Jesús al templo, y enseñaba. Y se maravillaban los judíos, diciendo: ¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado?” (Jn 7:14-15).
Enseñaba con autoridad (Mt 7:29). “porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.” Algo que impactó a la gente que escuchó el sermon de monte fue la autoridad con que enseñaba Jesús. Autoridad (exousia) tiene que ver con poder y privilegio, y es una palabra clave en la presentación que Mateo hace de la realeza de Jesús (Mt 9:1-8; 21:23-27; 28:18). En el NT se usa para el poder que prueba y refleja la soberanía de Jesús. Los escribas (eruditos, doctores de la ley) solían citar autoridades para apoyar sus argumentos e interpretaciones. Pero Jesús habló con una nueva autoridad: la suya. No tenía que citar a nadie porque Él es el Verbo (Jn 1:1). Jesús citó solamente la Palabra de Dios y habló como la autoridad final con relación a la verdad. Pronunció la verdad eterna de modo sencillo, directo y con amor (en contraste con el odio amargo de los fariseos), y sin titubeos ni haciendo consultas. Aquello asombró a la multitud. La gente se maravillaba, pero no se convertía. Para lo cual Jesús les predicaba el evangelio del reino de Dios para que procedieran al arrepentimiento. Pedro enseña: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.” (2Pe 3:9).
Mensaje de predicación de Jesús. Muchos se maravillaban, pero no se convertían con las enseñánzas de Jesús. Por lo cual, Jesús también les predicaba para que se convirtieran. Marcos da el bosquejo del mensaje de la predicación de Jesús. ”El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.” (Mr 1:15). P1. “El tiempo se ha cumplido”. Jesús afirmaba que el tiempo esperado por Israel del Mesías para la salvación se había cumplido. Pablo explica “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos.” (Gá 4:4-5). Pero Israel rechazó a Jesús (Jn 1:11). P2. “el reino de Dios se ha acercado”.