Descansando en Dios

1328 - Evangelios. Los milagros de Jesús. Mt 8:3


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1328 – Mt 8:3 – Los milagros de Jesús.

Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció.

Mateo 8 continua donde quedó Mateo 4:25, con el Sermón del Monte como un tipo de paréntesis entre los dos. Al final de Mateo 4 leemos: “Yrecorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó. Y le siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán” (Mt 4: 23-25). Jesús entonces “subió al monte” (Mt 5:1), donde predicó su gran sermón y luego bajó del monte, seguido aún por “mucha gente” (Mt 8:1). En Mateo 8 y 9 se expone otra calificación del Mesías: El poder divino de Jesús. Después del Sermón del Monte, Mateo recoge algunos de los milagros de Jesús, que prueban la persona divina-humana de Cristo Jesús, el Mesías encarnado en Jesús. En cada milagro hay evidencia de la omnipotencia divina e imposible de ser hecho por el ser humano. La actividad pública de Jesucristo se centró en dos aspectos: Hacer y enseñar (Hch 1:1). A hacer corresponden los milagros y operaciones sobrenaturales. Enseñar incluye toda la enseñanza durante su ministerio. Además, de hacer milagros y enseñar también predicaba el evangelio. (Mt 4:23). Las acciones sobrenaturales de Jesús son designadas con tres términos: maravillas, señales y prodigios. Todos representan actividades sobrenaturales cuya expresión genérica es la de milagros.

¿Qué es un milagro? Es cualquier acto del poder divino, superior al orden natural y a las fuerzas humanas. Existen diferentes palabras en hebreo, arameo y griego para expresar el concepto de milagro, algunas de éstas son: una maravilla, señal, poder, prodigio, portento, etc. En el Nuevo Testamento se emplean tres palabras distintivas para referirse a los milagros: Maravilla, señal, obra portentosa. Maravilla: Palabra que indica el asombro que el milagro produce en los espectadores. Se repite muchas veces por su profundidad de significado en cada hecho milagroso (Mr 2:12; 4:41; 6:51; 7:37). Además, “maravilla” siempre aparece unida con la palabra “señal”, otro vocablo empleado para expresar milagro, por ejemplo, el Señor advirtiendo sobre los falsos Cristos y profetas: “Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos.” (Mt. 24:24). Señal: Esta palabra indica una prueba de la cercanía de Dios y de su obra (Jn 3:2; 7:31). Juan llama a los milagros “señales”. “Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos.” (Jn 6:1-2). Los milagros son “señales” de algo más importante oculto detrás de ellos mismos. Testifican del poder dado a la persona que los realiza (Mr 6:20). Los judíos demandaron señal de Jesús (Jn 2:18; Mt 12:38). Pero una “señal” no es necesariamente un milagro; por ejemplo, el anuncio de los ángeles a los pastores referente al nacimiento de Jesús incluyó una señal no milagrosa (Lc 2:12). Otra característica de esta palabra es su unión frecuente con la palabra “prodigio”, tanto en el AT como en NT. Poderes u obra portentosa: El “poder” reside en el mensajero divino que Dios faculta. En Mateo 7:22 los milagros son “dúnamis: obras poderosas”.

Naturaleza de los milagros. Cuando se dice que los milagros alteran el orden de los fenómenos naturales, no significa la ruptura de las leyes que rigen la naturaleza. Cada milagro tiene un propósito e interrumpe la regularidad superficial de una Ley en obediencia a otra más alta y más sutil.

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Descansando en DiosBy Francisco Atencio