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1334 – Mt 9:2 – El perdón del Rey.
Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.
Mateo ha demostrado mediante milagros que realmente Jesús es el Mesías prometido por Dios para Israel. Nadie podía hacer los milagros que Jesús hacia si Dios no estuviera con Él, puesto que en Él habita corporalmente la plenitud de la deidad (Col 2:9). Mateo está respondiendo a la pregunta de la gente ¿Jesús es realmente el Mesías? ¿Es el Rey esperado? Por lo general los reyes de la tierra perdonan ofensas sencillas pero no es lo habitual. Pero el Rey, del reino de los cielos, es totalmente diferente porque ejerce continuamente la gracia, el amor y la misericordia lo cual lleva a aceptar a las personas tal como son y en la condición que se encuentran. En el pasaje de Mateo 9:1-13 se presenta el ejercicio perdonador del Rey de reyes. Perdonará los pecado del paralitico antes de sanarlo. Perdonará a un publicano, rechazados por la Sociedad, por ser considerados los peores de los pecadores luego de las prostitutas. Al publicano, contaminado con la avaricia y el hurto, lo perdona para hacer de él un hombre diferente llamándolo desde su condición al discipulado. Ya Mateo ha demostrado la autoridad de Jesús sobre los hombres al exigir un compromiso total para seguirlo siendo sus disicípulos. Ahora Mateo continúa introduciendo los principios que exigirá Jesús a los que llamará al discipulado en Mateo 10 que, en resumen, mandó a cumplir horas antes de ser crucificado, y llamada por Pablo la ley de Cristo: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” (Jn 13:34-35; Gá 6:2). Para poder cumplir la ley de Cristo, es necesario seguir el ejemplo del Rey. Mateo finalizará con la introducción de los principios eficaces para el discípilado en Mateo 9:35-38 demostrando la compasión del Rey por el ser humano.
Perdonando pecados al paralítico (Mt 9:1-8; Mr 2:1-12; Lc 5:17-26). “Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.” EL evangelio de Mateo, es temático y no cronológico, porque no tiene la prioridad de seguir la cronología de los eventos de Jesús sino en la Cristología. Mateo de nuevo tiene el interés de presentar un milagro apologético y dogmático. Resaltando la fe, el perdón, el rechazo de los fariseos, y el poder de Dios: Fe. “al ver Jesús la fe de ellos”. La fe se puede ver externamente. Pero el Señor también vio los corazones de estos hombres. Jesús sanó personas que tenían poca fe, y a algunas que no tenían fe; pero estuvo dispuesto a sanar a aquellos con gran fe, como la demostrada por este paralítico y sus amigos. Es la misma fe mostrada por el centurión (Mt 8:10) y por Jairo cuya hija había muerto (Mt 9:18). Perdón “Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.” Estas palabras representan un milagro divino que es tal vez el más grande de todos los milagros. El perdón de los pecados es la dádiva más grande de Dios, porque suple la mayor necesidad del ser humano. El pecado es una transgresión de la ley de Dios (1Jn 3:4), nos hace enemigos de Dios. El perdón de los pecados nos reconcilia a la paz con Dios (Ro 5:1) y nos otorga la verdadera paz que sobrepasa todo entendimiento (Jn 14:27; Fil 4:7). Jesús muestra su poder al ser rechazado por los fariseos que dicen: “Este blasfema”. (Mt 9:3-6). Jesús dice al paralítico: “Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa.” Jesús no se enfocó en discutir con los opositores fariseos sino en demostrar el poder de Dios para perdonar los pecados y dar la sanidad total, física y espiritual, como profetizó Isaías 53:4-5.
By Francisco Atencio1334 – Mt 9:2 – El perdón del Rey.
Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.
Mateo ha demostrado mediante milagros que realmente Jesús es el Mesías prometido por Dios para Israel. Nadie podía hacer los milagros que Jesús hacia si Dios no estuviera con Él, puesto que en Él habita corporalmente la plenitud de la deidad (Col 2:9). Mateo está respondiendo a la pregunta de la gente ¿Jesús es realmente el Mesías? ¿Es el Rey esperado? Por lo general los reyes de la tierra perdonan ofensas sencillas pero no es lo habitual. Pero el Rey, del reino de los cielos, es totalmente diferente porque ejerce continuamente la gracia, el amor y la misericordia lo cual lleva a aceptar a las personas tal como son y en la condición que se encuentran. En el pasaje de Mateo 9:1-13 se presenta el ejercicio perdonador del Rey de reyes. Perdonará los pecado del paralitico antes de sanarlo. Perdonará a un publicano, rechazados por la Sociedad, por ser considerados los peores de los pecadores luego de las prostitutas. Al publicano, contaminado con la avaricia y el hurto, lo perdona para hacer de él un hombre diferente llamándolo desde su condición al discipulado. Ya Mateo ha demostrado la autoridad de Jesús sobre los hombres al exigir un compromiso total para seguirlo siendo sus disicípulos. Ahora Mateo continúa introduciendo los principios que exigirá Jesús a los que llamará al discipulado en Mateo 10 que, en resumen, mandó a cumplir horas antes de ser crucificado, y llamada por Pablo la ley de Cristo: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” (Jn 13:34-35; Gá 6:2). Para poder cumplir la ley de Cristo, es necesario seguir el ejemplo del Rey. Mateo finalizará con la introducción de los principios eficaces para el discípilado en Mateo 9:35-38 demostrando la compasión del Rey por el ser humano.
Perdonando pecados al paralítico (Mt 9:1-8; Mr 2:1-12; Lc 5:17-26). “Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.” EL evangelio de Mateo, es temático y no cronológico, porque no tiene la prioridad de seguir la cronología de los eventos de Jesús sino en la Cristología. Mateo de nuevo tiene el interés de presentar un milagro apologético y dogmático. Resaltando la fe, el perdón, el rechazo de los fariseos, y el poder de Dios: Fe. “al ver Jesús la fe de ellos”. La fe se puede ver externamente. Pero el Señor también vio los corazones de estos hombres. Jesús sanó personas que tenían poca fe, y a algunas que no tenían fe; pero estuvo dispuesto a sanar a aquellos con gran fe, como la demostrada por este paralítico y sus amigos. Es la misma fe mostrada por el centurión (Mt 8:10) y por Jairo cuya hija había muerto (Mt 9:18). Perdón “Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.” Estas palabras representan un milagro divino que es tal vez el más grande de todos los milagros. El perdón de los pecados es la dádiva más grande de Dios, porque suple la mayor necesidad del ser humano. El pecado es una transgresión de la ley de Dios (1Jn 3:4), nos hace enemigos de Dios. El perdón de los pecados nos reconcilia a la paz con Dios (Ro 5:1) y nos otorga la verdadera paz que sobrepasa todo entendimiento (Jn 14:27; Fil 4:7). Jesús muestra su poder al ser rechazado por los fariseos que dicen: “Este blasfema”. (Mt 9:3-6). Jesús dice al paralítico: “Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa.” Jesús no se enfocó en discutir con los opositores fariseos sino en demostrar el poder de Dios para perdonar los pecados y dar la sanidad total, física y espiritual, como profetizó Isaías 53:4-5.