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1335 – Mt 9:36 – La compasión del Rey.
Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.
Mateo ha estado preparando el camino para llegar a la selección de los discípulos de Jesús, los doce apóstoles. En Mateo 8-9 se ha demostrado la autoridad divina y las credenciales del Mesías en la enseñanza, la predicación y con el poder sobre las enfermedades, los demonios, los elementos de la naturaleza y finaliza con la autoridad sobre los hombres y el perdón del Rey. Mateo hace un resumen del ministerio público de Jesús diciendo: “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.” (Mt 9:35) Mateo usa casi las mismas palabras que cuando Jesús inició el ministerio en Mt 4:23. En Mateo 10 Jesús va a seleccionar los discípulos que recibirán de manera personal sus enseñanzas. Por lo cual, Mateo 9:36-38, forma un puente entre el ministerio público de Jesús y el ministerio apartado de las multitudes, las mies, y dedicado a capacitar a los discípulos que los llama obreros para las mies. Hasta este momento Jesús ha hecho toda la actividad del ministerio de enseñar, predicar y sanar y los discípulos han estado solo como oyentes y expectadores, observando y aprendiendo. Mateo ahora en pocos versículos dará los motivos y el método de Jesús para capacitar a los discípulos en el ministerio.
Compasión divina de Cristo (Mt 9:36a). “Yal ver las multitudes, tuvo compasión de ellas”. El primer motivo que encontramos es que las multitudes producían en Jesús un sentimiento de amor entrañable, como resultado de la gracia que habita en Él. Jesús al ver las multitudes, el corazón de Cristo lleno de gracia (Jn 1:14), generó un profundo sentimiento de compasión. El verbo que usa Mateo para tuvo compasión, significa: Sentir que las entrañas anhelan, movido en las entrañas, compadecerse, mover a misericordia. “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),” (Ef 2:4-5). Debido a que el Señor es misericordioso, los creyentes que llevan su nombre también debemos ser misericordiosos. Pedro enseña: “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición” (1Pe 3:8-9).
La condición perdida del hombre (Mt 9:36b). “porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.” El siguiente motivo que movió a Jesús a tener fue la condición espiritual de las multitudes, las muchas mies. Jesús las ve como ovejas desamparadas, extenuadas, explotadas, y dispersas porque no tenían un buen pastor. Por eso Jesús afirma: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.” (Jn 10:10). La condición espiritual de las ovejas las hacia indefensas expuestas a ser devoradas por las fieras. La imagen es dramática: ovejas extenuadas sin protección y cuidado pastoral. Los pastores de la nación eran los escribas y fariseos que los oprimian con rituales y legalismos, días de reposo, festividades, ayunos y diezmos ridículos (Mt 23:4, 23). Se estaba repitiendo la situación de los tiempos proféticos cuando Dios reprendió a los pastores diciendo: “Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas.” (Ez 34:2-3). El rebaño de Dios había sido robado y explotado (Ez 34:8).
El juicio venidero (Mt 9:37a). “Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha
By Francisco Atencio1335 – Mt 9:36 – La compasión del Rey.
Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.
Mateo ha estado preparando el camino para llegar a la selección de los discípulos de Jesús, los doce apóstoles. En Mateo 8-9 se ha demostrado la autoridad divina y las credenciales del Mesías en la enseñanza, la predicación y con el poder sobre las enfermedades, los demonios, los elementos de la naturaleza y finaliza con la autoridad sobre los hombres y el perdón del Rey. Mateo hace un resumen del ministerio público de Jesús diciendo: “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.” (Mt 9:35) Mateo usa casi las mismas palabras que cuando Jesús inició el ministerio en Mt 4:23. En Mateo 10 Jesús va a seleccionar los discípulos que recibirán de manera personal sus enseñanzas. Por lo cual, Mateo 9:36-38, forma un puente entre el ministerio público de Jesús y el ministerio apartado de las multitudes, las mies, y dedicado a capacitar a los discípulos que los llama obreros para las mies. Hasta este momento Jesús ha hecho toda la actividad del ministerio de enseñar, predicar y sanar y los discípulos han estado solo como oyentes y expectadores, observando y aprendiendo. Mateo ahora en pocos versículos dará los motivos y el método de Jesús para capacitar a los discípulos en el ministerio.
Compasión divina de Cristo (Mt 9:36a). “Yal ver las multitudes, tuvo compasión de ellas”. El primer motivo que encontramos es que las multitudes producían en Jesús un sentimiento de amor entrañable, como resultado de la gracia que habita en Él. Jesús al ver las multitudes, el corazón de Cristo lleno de gracia (Jn 1:14), generó un profundo sentimiento de compasión. El verbo que usa Mateo para tuvo compasión, significa: Sentir que las entrañas anhelan, movido en las entrañas, compadecerse, mover a misericordia. “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),” (Ef 2:4-5). Debido a que el Señor es misericordioso, los creyentes que llevan su nombre también debemos ser misericordiosos. Pedro enseña: “Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición” (1Pe 3:8-9).
La condición perdida del hombre (Mt 9:36b). “porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.” El siguiente motivo que movió a Jesús a tener fue la condición espiritual de las multitudes, las muchas mies. Jesús las ve como ovejas desamparadas, extenuadas, explotadas, y dispersas porque no tenían un buen pastor. Por eso Jesús afirma: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.” (Jn 10:10). La condición espiritual de las ovejas las hacia indefensas expuestas a ser devoradas por las fieras. La imagen es dramática: ovejas extenuadas sin protección y cuidado pastoral. Los pastores de la nación eran los escribas y fariseos que los oprimian con rituales y legalismos, días de reposo, festividades, ayunos y diezmos ridículos (Mt 23:4, 23). Se estaba repitiendo la situación de los tiempos proféticos cuando Dios reprendió a los pastores diciendo: “Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas.” (Ez 34:2-3). El rebaño de Dios había sido robado y explotado (Ez 34:8).
El juicio venidero (Mt 9:37a). “Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha