En nuestro último episodio de esta temporada hablamos sobre las películas sobre automovilismo, que han sido tan escasas como memorables. Dos de ellas, separadas por 35 años, parecen hermanas espirituales: Días de trueno (1990), con un joven Tom Cruise a máxima velocidad, y F1 (2025), el esperado proyecto protagonizado por Brad Pitt. Más allá del rugir de motores y las curvas a toda velocidad, ambas películas comparten ADN narrativo, creativo y emocional, demostrando que las historias sobre pilotos siempre han sido, en el fondo, relatos humanos sobre orgullo, redención y adrenalina.