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1343 – Mt 11:11 – Juan el Bautista.
De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.
Mateo usa una fórmula de transición con las palabras: “Cuando Jesús hubo acabado o cuando Jesús terminó”, para pasar de un tema a otro, sin que el lector se entere del orden cronológico. (Mt 7:28; 11:1; 13:53; 19:1; 26:1). Así que, Mateo nos introduce a un nuevo tema diciendo: “Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos.” (Mt 11:1). El ministerio doble del Señor consistió en enseñar y predicar, explicando y proclamando las buenas nuevas. Mateo 11 y 12 son dos capítulos intermedios antes del tercer discurso de Jesús sobre las parábolas en Mateo 13. Juan el Bautista, que estaba encarcelado, duda de Jesús y mando a dos sus discípulos a preguntar a Jesús: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? (Mt 11:2). Jesús tranquiliza a Juan respondiendo a sus discípulos: ”Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.” (Mt 11:4-6). Que es un eco del profeta Isaías 35:5-6; 61:1-2a. Mateo nuevamente procura demostrar que Jesús es el Cristo con un orden lógico y no cronológico. Según Lucas la visita de los discípulos de Juan fue después del milagro de vivificación del hijo de la viuda de Naín (Lc 7:11-17). Conocemos también que después de esta visita fueron enviados a predicar los doce apóstoles (Lc 9:1-6). Jesús pasa a describir el testimonio de Juan el Bautista.
Carácter de Juan el Bautista (Mt 11:7-8). “Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están.” La gente meditaba si Juan el Bautista era un hombre débil, de fe vacilante. Por lo cual, Jesús se dispone a describir dos características del carácter de Juan preguntando: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? La gente sabía que Juan reconoció la debilidad y la venció al afirmar sobre Jesús: “es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe” (Jn 3:30). Juan fue fuerte en convicción, no tambaleaba como las cañas a las orillas del Jordán que tambalean por el viento. Juan fue un hombre con convicciones inquebrantables. Él se enfrentó a los escribas, los fariseos, los saduceos, e incluso al mismo Herodes, valentía por la cual ahora estaba preso. Al contrario, los confrontó con su pecado y su hipocresía diciéndoles: “¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento (Mt 3:7-10). Jesús describe una tercera característica de la grandeza de Juan preguntando ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? Jesús confirma la abnegación de Juan. El estilo de vida de Juan era una protesta viva y visual contra la autoindulgencia y el egocentrismo. No vestía ni comía con lujos sino “vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre” (Mt 3:4). Juan vestía, comía, y vivía apartado del corrupto sistema religioso y político de su tiempo. Pablo enseña: “Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.” (1Ti 6:6-8).
Llamado privilegiado de Juan el Bautista (Mt 11:9-11). La verdadera grandeza es demostrada por la persona correcta adaptada a la posición correcta. Jesús afirma el llamado privilegiado de Juan
By Francisco Atencio1343 – Mt 11:11 – Juan el Bautista.
De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.
Mateo usa una fórmula de transición con las palabras: “Cuando Jesús hubo acabado o cuando Jesús terminó”, para pasar de un tema a otro, sin que el lector se entere del orden cronológico. (Mt 7:28; 11:1; 13:53; 19:1; 26:1). Así que, Mateo nos introduce a un nuevo tema diciendo: “Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y a predicar en las ciudades de ellos.” (Mt 11:1). El ministerio doble del Señor consistió en enseñar y predicar, explicando y proclamando las buenas nuevas. Mateo 11 y 12 son dos capítulos intermedios antes del tercer discurso de Jesús sobre las parábolas en Mateo 13. Juan el Bautista, que estaba encarcelado, duda de Jesús y mando a dos sus discípulos a preguntar a Jesús: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? (Mt 11:2). Jesús tranquiliza a Juan respondiendo a sus discípulos: ”Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí.” (Mt 11:4-6). Que es un eco del profeta Isaías 35:5-6; 61:1-2a. Mateo nuevamente procura demostrar que Jesús es el Cristo con un orden lógico y no cronológico. Según Lucas la visita de los discípulos de Juan fue después del milagro de vivificación del hijo de la viuda de Naín (Lc 7:11-17). Conocemos también que después de esta visita fueron enviados a predicar los doce apóstoles (Lc 9:1-6). Jesús pasa a describir el testimonio de Juan el Bautista.
Carácter de Juan el Bautista (Mt 11:7-8). “Mientras ellos se iban, comenzó Jesús a decir de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestiduras delicadas, en las casas de los reyes están.” La gente meditaba si Juan el Bautista era un hombre débil, de fe vacilante. Por lo cual, Jesús se dispone a describir dos características del carácter de Juan preguntando: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? La gente sabía que Juan reconoció la debilidad y la venció al afirmar sobre Jesús: “es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe” (Jn 3:30). Juan fue fuerte en convicción, no tambaleaba como las cañas a las orillas del Jordán que tambalean por el viento. Juan fue un hombre con convicciones inquebrantables. Él se enfrentó a los escribas, los fariseos, los saduceos, e incluso al mismo Herodes, valentía por la cual ahora estaba preso. Al contrario, los confrontó con su pecado y su hipocresía diciéndoles: “¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento (Mt 3:7-10). Jesús describe una tercera característica de la grandeza de Juan preguntando ¿O qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? Jesús confirma la abnegación de Juan. El estilo de vida de Juan era una protesta viva y visual contra la autoindulgencia y el egocentrismo. No vestía ni comía con lujos sino “vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre” (Mt 3:4). Juan vestía, comía, y vivía apartado del corrupto sistema religioso y político de su tiempo. Pablo enseña: “Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.” (1Ti 6:6-8).
Llamado privilegiado de Juan el Bautista (Mt 11:9-11). La verdadera grandeza es demostrada por la persona correcta adaptada a la posición correcta. Jesús afirma el llamado privilegiado de Juan