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1351 – Mt 12:39 – La última señal de Jesús.
El respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás.
Los escribas y fariseos habían sido testigos de muchas señales de Jesús que daban evidencia de ser el Mesías prometido. Sin embargo, en su endurecimiento pedían a Jesús una señal para creer en Él. La actitud de los escribas y fariseos es por lo general característica de toda persona que mantiene una apariencia de piedad, pero que no ha puesto su confianza en la salvación que Jesucristo ofrece. Pablo recuerda a la iglesia en corinto que no fueran como los fariseos y filosofos griegos: “Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura;” (1Co 1:22-23).
El reto (Mt 12:38b). “Maestro, deseamos ver de ti señal.” La solicitud deseamos ver de ti señal equivalía a una demanda oficial para que Jesús demostrara ser el Mesías. La hipocresía del grupo se manifiesta. Se acercaron a Jesús, en un trato aparentemente respetuoso, saludándoles como maestro. Por el bien del pueblo, la pregunta fue planteada en una forma según parece cortés y respetuosa, pero el propósito de interrogarle era demostrar que Jesús no era el Mesías sino un impostor blasfemo. Sin duda los escribas y fariseos querían simplemente una señal celestial de parte de Jesús, una demostración espectacular y sensacional de poder sobrenatural. Tal vez esperaban que Él cumpliera la profecía de Joel de convertir la luna en sangre (Jl 2:31) o algo como detener el sol en los días de Josué (Jos 10:12-14).
Respuesta: La última señal de Jesús (Mt 12:39-40). ”El respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.” La generación perversa, mala y adultera, de los escribas, fariseos, saduceos, y todos los feos en los tiempos de Jesús, seguían pidiendo una señal para poder creer en Jesús. EL Señor en unión con el Padre, iba darles no la señal que ellos pedían, sino su propia señal. La última señal de Jesús la compara con lo ocurrido al profeta Jonás. La resurrección de entre los muertos después de tres días. No fue el tipo de señal que los dirigentes religiosos incrédulos esperaban y demandaban, pero fue infinitamente más milagrosa y maravillosa. Fue la última señal que Jesús proporcionaría directamente al mundo acerca de sus credenciales mesiánicas y su poder salvador. En su cuerpo glorificado se apareció milagrosamente a sus discípulos en numerosas ocasiones después de la resurrección, y luego ascendió al cielo delante de los ojos de ellos. Lucas lo registra en Hch 1:1-11. Pablo lo ratifica, “que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.” (1Co 15:5-8). Los “tres días y tres noches”. Los orientales en general consideran una porción de un día como un día completo. Para los Judíos el día iniciaba a las 6pm y terminabá al otro día a las 6pm. Los tres días del tiempo de Jesús fueron el periodo del viernes en la tarde, sábado completo y parte del domingo. Además, un día entero y parte de otros dos, junto con dos noches, son popularmente denominados como “tres días y tres noches.” Pablo advierte: “y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.” (1Co 15:17).
La sentencia final (Mt 12:41-42). “Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás,
By Francisco Atencio1351 – Mt 12:39 – La última señal de Jesús.
El respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás.
Los escribas y fariseos habían sido testigos de muchas señales de Jesús que daban evidencia de ser el Mesías prometido. Sin embargo, en su endurecimiento pedían a Jesús una señal para creer en Él. La actitud de los escribas y fariseos es por lo general característica de toda persona que mantiene una apariencia de piedad, pero que no ha puesto su confianza en la salvación que Jesucristo ofrece. Pablo recuerda a la iglesia en corinto que no fueran como los fariseos y filosofos griegos: “Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura;” (1Co 1:22-23).
El reto (Mt 12:38b). “Maestro, deseamos ver de ti señal.” La solicitud deseamos ver de ti señal equivalía a una demanda oficial para que Jesús demostrara ser el Mesías. La hipocresía del grupo se manifiesta. Se acercaron a Jesús, en un trato aparentemente respetuoso, saludándoles como maestro. Por el bien del pueblo, la pregunta fue planteada en una forma según parece cortés y respetuosa, pero el propósito de interrogarle era demostrar que Jesús no era el Mesías sino un impostor blasfemo. Sin duda los escribas y fariseos querían simplemente una señal celestial de parte de Jesús, una demostración espectacular y sensacional de poder sobrenatural. Tal vez esperaban que Él cumpliera la profecía de Joel de convertir la luna en sangre (Jl 2:31) o algo como detener el sol en los días de Josué (Jos 10:12-14).
Respuesta: La última señal de Jesús (Mt 12:39-40). ”El respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches.” La generación perversa, mala y adultera, de los escribas, fariseos, saduceos, y todos los feos en los tiempos de Jesús, seguían pidiendo una señal para poder creer en Jesús. EL Señor en unión con el Padre, iba darles no la señal que ellos pedían, sino su propia señal. La última señal de Jesús la compara con lo ocurrido al profeta Jonás. La resurrección de entre los muertos después de tres días. No fue el tipo de señal que los dirigentes religiosos incrédulos esperaban y demandaban, pero fue infinitamente más milagrosa y maravillosa. Fue la última señal que Jesús proporcionaría directamente al mundo acerca de sus credenciales mesiánicas y su poder salvador. En su cuerpo glorificado se apareció milagrosamente a sus discípulos en numerosas ocasiones después de la resurrección, y luego ascendió al cielo delante de los ojos de ellos. Lucas lo registra en Hch 1:1-11. Pablo lo ratifica, “que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí.” (1Co 15:5-8). Los “tres días y tres noches”. Los orientales en general consideran una porción de un día como un día completo. Para los Judíos el día iniciaba a las 6pm y terminabá al otro día a las 6pm. Los tres días del tiempo de Jesús fueron el periodo del viernes en la tarde, sábado completo y parte del domingo. Además, un día entero y parte de otros dos, junto con dos noches, son popularmente denominados como “tres días y tres noches.” Pablo advierte: “y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.” (1Co 15:17).
La sentencia final (Mt 12:41-42). “Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás,