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1372 – Mt 16:4 – Los ciegos que nunca verán.
La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Y dejándolos, se fue.
Jesucristo es el gran desconocido, no solo por la sociedad de hoy, sino también entre los cristianos. La gloriosa y admirable persona del Salvador ha dejado de ser prioridad para los creyentes para dar lugar a otras cosas de este mundo terrenal. Mateo 16:1-12 cierra el relato del rechazo a Jesús por la sociedad de su tiempo manifestada por los escribas y fariseos. Los oponentes del Señor vuelven a insistir sobre la demanda para que le mostrase una señal contundente de que era el Mesías prometido. Por otro lado, son muchas las cosas que Dios pone en las manos de los creyentes, para que no pierdan el tiempo en discusiones con quienes no están dispuestos a rectificar su conducta y su forma de ser. Son sabios en su propia opinión. El que ha sido exhortado, enseñado y atendido por largo tiempo y persiste en una conducta contraria a la Palabra de Dios, debe ser entregado en las manos del Señor, para que Él actúe de acuerdo a su gracia y sabiduría con él. Otros que se dicen ser cristianos y persisten en practicar el pecado se debe tomar la decisión de Pablo “el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.” (1Co 5:5). Es alguien que no ha nacido de nuevo porque “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.” (1Jn 3:8).
Buscan las tinieblas (Mt 16:1). “Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo.” Una de las características de los ciegos que nunca verán la luz de Dios es que siempre andan buscando las tinieblas. Los fariseos una y otra vez tentaron a Jesús. No veían las señales, sanidades, liberaciones y las alimentaciones milagrosas que el Señor hacía en el poder del Espíritu Santo. Su ceguera espiritual fue tal que continuamente buscaron encontrar la razón para quitar la vida a Jesús (Mt 12:14; Mr 3:6). Por lo cual, el Señor dijo de ellos “Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.” (Mt 15:14). Se ganaron el dicho popular “no hay peor ciego que el que no quiere ver”. Así que: “Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.” (He 3:12-13).
Maldicen la luz (Mt 16:2-3). “Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles. Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis!” Otra característica de los ciegos que nunca verán es que andan en tinieblas. Si el corazón de una persona se encuentra en tinieblas, maldice la luz cuando esta se presenta. En su ceguera espiritual llegaron al extremo de llamarlo príncipe de los demonios (Mt 12:24). Los fariseos y la mayoría de Judíos rechazaron a Jesús. Juan lo registra diciendo: “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por Él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.” (Jn 1:9-11). Los suyos, los judíos incrédulos, lo rechazaron. Tenían sabiduría humana para poder determinar el clima, pero no tenían la sabiduría de Dios para entender el mensaje de Jesús “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.” (Mr 1:15). La predicación del evangelio, las enseñanzas con autoridad y liberación espiritual, el poder demostrado con los múltiples milagros, nunca antes se habían presenciado con tal magnitud en Israel.
By Francisco Atencio1372 – Mt 16:4 – Los ciegos que nunca verán.
La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Y dejándolos, se fue.
Jesucristo es el gran desconocido, no solo por la sociedad de hoy, sino también entre los cristianos. La gloriosa y admirable persona del Salvador ha dejado de ser prioridad para los creyentes para dar lugar a otras cosas de este mundo terrenal. Mateo 16:1-12 cierra el relato del rechazo a Jesús por la sociedad de su tiempo manifestada por los escribas y fariseos. Los oponentes del Señor vuelven a insistir sobre la demanda para que le mostrase una señal contundente de que era el Mesías prometido. Por otro lado, son muchas las cosas que Dios pone en las manos de los creyentes, para que no pierdan el tiempo en discusiones con quienes no están dispuestos a rectificar su conducta y su forma de ser. Son sabios en su propia opinión. El que ha sido exhortado, enseñado y atendido por largo tiempo y persiste en una conducta contraria a la Palabra de Dios, debe ser entregado en las manos del Señor, para que Él actúe de acuerdo a su gracia y sabiduría con él. Otros que se dicen ser cristianos y persisten en practicar el pecado se debe tomar la decisión de Pablo “el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.” (1Co 5:5). Es alguien que no ha nacido de nuevo porque “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo.” (1Jn 3:8).
Buscan las tinieblas (Mt 16:1). “Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo.” Una de las características de los ciegos que nunca verán la luz de Dios es que siempre andan buscando las tinieblas. Los fariseos una y otra vez tentaron a Jesús. No veían las señales, sanidades, liberaciones y las alimentaciones milagrosas que el Señor hacía en el poder del Espíritu Santo. Su ceguera espiritual fue tal que continuamente buscaron encontrar la razón para quitar la vida a Jesús (Mt 12:14; Mr 3:6). Por lo cual, el Señor dijo de ellos “Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.” (Mt 15:14). Se ganaron el dicho popular “no hay peor ciego que el que no quiere ver”. Así que: “Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado.” (He 3:12-13).
Maldicen la luz (Mt 16:2-3). “Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles. Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis!” Otra característica de los ciegos que nunca verán es que andan en tinieblas. Si el corazón de una persona se encuentra en tinieblas, maldice la luz cuando esta se presenta. En su ceguera espiritual llegaron al extremo de llamarlo príncipe de los demonios (Mt 12:24). Los fariseos y la mayoría de Judíos rechazaron a Jesús. Juan lo registra diciendo: “Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo por Él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.” (Jn 1:9-11). Los suyos, los judíos incrédulos, lo rechazaron. Tenían sabiduría humana para poder determinar el clima, pero no tenían la sabiduría de Dios para entender el mensaje de Jesús “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.” (Mr 1:15). La predicación del evangelio, las enseñanzas con autoridad y liberación espiritual, el poder demostrado con los múltiples milagros, nunca antes se habían presenciado con tal magnitud en Israel.