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1374 – Mt 16:18 – La iglesia que Cristo edifica.
Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
Con el pasaje sobre la iglesia en Mateo 16:13-20 se entra en la quinta división del evangelio según Mateo que contienen un grupo de enseñanzas que Jesús dio en privado a sus discípulos. Fue realmente una evaluación final de la fe con una sola pregunta para los apóstoles, la pregunta fundamental que todo ser humano debe enfrentar: ¿Quién es Jesucristo? La respuesta que cada persona ofrezca tiene importancia más que trascendental, porque de ella depende su destino eterno.
El examen final (Mt 16:13-15). “Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” Jesús con sus discípulos llegan más al norte oriental del mar de Galilea llamado Cesarea de Filipo. Esta región estaba cerca del monte Hermón donde dentro de poco hará un anticipo de la segunda venida con la manifestación de un destello de la gloria de Dios (Mt 17:1-3). Por Lucas sabemos que después de un tiempo de oración (Lc 9:28) iba caminado con los discípulos y les hizo la pregunta: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Al usar Hijo del Hombre estaba ayudando a los discípulos a reafirmar en ellos que Él era el Mesías prometido. Al igual que hoy día la gente de ese tiempo pensaba de diferentes maneras quien era Jesús. Por eso Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. Entonces Jesús confronta a los discípulos preguntando “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” Solamente una vez habían dicho “Verdaderamente eres el Hijo de Dios” (Mt 14:33). Esa confesión fue después de un susto que pasaron por la tormenta en el mar ahora todo está en calma.
La confesión suprema (Mt 16:16-17). Pedro con su ímpetu responde primero por todos: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” La respuesta tiene que ver con el reconocimiento del Mesías encarnado en Jesús. Cristo es el equivalente griego del hebreo Mesías, el profetizado y muy esperado liberador de Israel, el supremo “Ungido”, el venidero Sumo Sacerdote, Rey, Profeta y Salvador (Is 61:1-2a). El título, Cristo Jesús, el Mesías encarnado en Jesús, es usado más de 65 veces por Pablo en sus cartas que luego fue traducido como Jesucristo. Pedro no solo confesó a Jesús como el Mesías, el Cristo, sino también como el Hijo del Dios viviente. Jesús afirma la fuente de la revelación dada a Pedro diciendo: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.”
La iglesia que Cristo edifica (Mt 16:18-20). “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia.” Jesús continua con una solemne manifestación del propósito suyo para con la iglesia. Es la primera vez que aparece la palabra iglesia y es usada dos veces solo por Mateo. Iglesia literalmente significa “los llamados fuera” que es el concepto espiritual de un cuerpo de creyentes que estando en el mundo y formando parte de él, son llamados por la gracia y separados para Dios. Pedro mismo va a aclarar sobre que piedra o roca sería edificada la iglesia: “Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.” (Hch 4:11; 1Pe 2:4-6). Pablo va a afirmar que Cristo es el fundamento y quien edifica la iglesia: “edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;” (Ef 2:20-21). “y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” significa que la muerte no tiene poder para mantener cautivo al pueblo redimido.
By Francisco Atencio1374 – Mt 16:18 – La iglesia que Cristo edifica.
Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
Con el pasaje sobre la iglesia en Mateo 16:13-20 se entra en la quinta división del evangelio según Mateo que contienen un grupo de enseñanzas que Jesús dio en privado a sus discípulos. Fue realmente una evaluación final de la fe con una sola pregunta para los apóstoles, la pregunta fundamental que todo ser humano debe enfrentar: ¿Quién es Jesucristo? La respuesta que cada persona ofrezca tiene importancia más que trascendental, porque de ella depende su destino eterno.
El examen final (Mt 16:13-15). “Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” Jesús con sus discípulos llegan más al norte oriental del mar de Galilea llamado Cesarea de Filipo. Esta región estaba cerca del monte Hermón donde dentro de poco hará un anticipo de la segunda venida con la manifestación de un destello de la gloria de Dios (Mt 17:1-3). Por Lucas sabemos que después de un tiempo de oración (Lc 9:28) iba caminado con los discípulos y les hizo la pregunta: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Al usar Hijo del Hombre estaba ayudando a los discípulos a reafirmar en ellos que Él era el Mesías prometido. Al igual que hoy día la gente de ese tiempo pensaba de diferentes maneras quien era Jesús. Por eso Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. Entonces Jesús confronta a los discípulos preguntando “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” Solamente una vez habían dicho “Verdaderamente eres el Hijo de Dios” (Mt 14:33). Esa confesión fue después de un susto que pasaron por la tormenta en el mar ahora todo está en calma.
La confesión suprema (Mt 16:16-17). Pedro con su ímpetu responde primero por todos: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” La respuesta tiene que ver con el reconocimiento del Mesías encarnado en Jesús. Cristo es el equivalente griego del hebreo Mesías, el profetizado y muy esperado liberador de Israel, el supremo “Ungido”, el venidero Sumo Sacerdote, Rey, Profeta y Salvador (Is 61:1-2a). El título, Cristo Jesús, el Mesías encarnado en Jesús, es usado más de 65 veces por Pablo en sus cartas que luego fue traducido como Jesucristo. Pedro no solo confesó a Jesús como el Mesías, el Cristo, sino también como el Hijo del Dios viviente. Jesús afirma la fuente de la revelación dada a Pedro diciendo: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.”
La iglesia que Cristo edifica (Mt 16:18-20). “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia.” Jesús continua con una solemne manifestación del propósito suyo para con la iglesia. Es la primera vez que aparece la palabra iglesia y es usada dos veces solo por Mateo. Iglesia literalmente significa “los llamados fuera” que es el concepto espiritual de un cuerpo de creyentes que estando en el mundo y formando parte de él, son llamados por la gracia y separados para Dios. Pedro mismo va a aclarar sobre que piedra o roca sería edificada la iglesia: “Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.” (Hch 4:11; 1Pe 2:4-6). Pablo va a afirmar que Cristo es el fundamento y quien edifica la iglesia: “edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;” (Ef 2:20-21). “y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” significa que la muerte no tiene poder para mantener cautivo al pueblo redimido.