La vida espiritual nunca se mueve en línea recta, muy a menudo es una serie de aparentes contradicciones que nos pueden dejar confundidos o desconcertados. Cuando estamos en sintonía con la presencia de Dios, nos permite aprender a confiar, a depender y aferrarnos de su presencia en búsqueda de apoyo, no necesariamente será en línea recta y hacia arriba.