Imagina por un momento que tu mente es un jardín, con un espacio amplio y tierra fértil, con posibilidades infinitas, donde cada pensamiento es una semilla, y algunas de ellas son flores, hierbas venenosas y sin darnos cuenta, ese jardín puede convertirse en un paraíso o en un campo de espinas. Así que ¿Qué estás cultivando en tu jardín?