Si el enemigo no logra hacernos caer por tentación va a utilizar la distracción para que te desenfoques de los propósitos de Dios. Existen cuatro distracciones que pueden desenfocarte de tus objetivos.
Si el enemigo no logra hacernos caer por tentación va a utilizar la distracción para que te desenfoques de los propósitos de Dios. Existen cuatro distracciones que pueden desenfocarte de tus objetivos.