El valor de un hombre no se mide por su dinero, ni por su inteligencia, ni por su felicidad, se mide por su capacidad de exteriorizar lo menos posible su tristeza porque no hay absolutamente ninguna otra forma de triunfar en la vida de un hombre si no es por el el constante esfuerzo. Lo simpático de ellos es que ven la diferencia entre un tornillo y otro.
Han notado que el estoy lista en 5 minutos de una mujer y el llego en 5 minutos de un hombre son exactamente iguales.
Las mujeres dicen que todos los hombres son iguales. Un caballero prueba que están equivocadas.